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De la economía del carbón a la economía del dato: ¿por qué se habla cada vez más de Asturias como ubicación para centros de datos?

De la economía del carbón a la economía del dato: ¿por qué se habla cada vez más de Asturias como ubicación para centros de datos?

La inteligencia artificial, los servicios en la nube y la digitalización están disparando la necesidad de almacenar y procesar información. Detrás de todas estas tecnologías hay una infraestructura esencial: los centros de datos.

Aunque muchas veces no los vemos, forman parte de nuestro día a día. Cada correo electrónico, videollamada, aplicación empresarial o consulta a una herramienta de inteligencia artificial utiliza, de una forma u otra, este tipo de instalaciones.

A medida que crece la economía digital, aumenta también el interés por encontrar ubicaciones adecuadas para albergar nuevos centros de procesamiento de datos. Y en esa conversación, Asturias empieza a aparecer cada vez con más frecuencia.

¿Qué necesita un centro de datos?

Cuando pensamos en un centro de datos solemos imaginar una nave llena de servidores. Sin embargo, detrás de estas instalaciones existe una realidad mucho más compleja.

Para funcionar correctamente necesitan:

  • Energía eléctrica fiable y estable.
  • Conectividad de alta capacidad.
  • Sistemas de refrigeración eficientes.
  • Espacios seguros y preparados para operar las 24 horas.
  • Personal especializado para su mantenimiento y operación.

Por este motivo, las empresas que desarrollan este tipo de infraestructuras analizan cuidadosamente las características de cada territorio antes de realizar una inversión.

Un clima que juega a favor

Mantener la temperatura adecuada es uno de los grandes retos de cualquier centro de datos.

Los equipos informáticos generan calor de forma constante y necesitan sistemas de refrigeración que garanticen su funcionamiento.

Por ello, las temperaturas moderadas y la disponibilidad de recursos hídricos son factores que suelen tenerse en cuenta a la hora de estudiar posibles ubicaciones. Diversas iniciativas relacionadas con centros de datos en Asturias han señalado estos aspectos como elementos de interés dentro de la región.

Una larga tradición industrial

Asturias cuenta con una amplia experiencia en sectores relacionados con la energía, la industria y las infraestructuras.

Aunque un centro de datos presenta necesidades muy específicas, muchas de las capacidades necesarias para construir, operar y mantener este tipo de instalaciones están vinculadas a ámbitos donde la región acumula una importante trayectoria.

Además, la existencia de espacios industriales susceptibles de nuevos usos abre oportunidades para estudiar proyectos relacionados con la economía digital.

El ejemplo del Pozo San Jorge

Uno de los proyectos más conocidos es la transformación del antiguo Pozo San Jorge, en Aller, en un centro de procesamiento y almacenamiento de datos.

Según la información difundida por el Principado, la iniciativa contempla aprovechar agua procedente de las galerías subterráneas para la refrigeración y habilitar espacios para actividades vinculadas a los datos y a la inteligencia artificial.

Más allá de los detalles técnicos, este proyecto simboliza algo interesante: la posibilidad de reutilizar infraestructuras vinculadas al pasado industrial para desarrollar nuevas actividades relacionadas con la economía digital.

Talento y capacidades tecnológicas

Los centros de datos no necesitan únicamente edificios y servidores. También requieren conocimiento especializado.

Asturias cuenta con universidades, centros tecnológicos y empresas que trabajan en ámbitos como la inteligencia artificial, el análisis de datos o las tecnologías digitales avanzadas.

A ello se suma la incorporación de Asturias a la Red Española de Supercomputación, una iniciativa que reforzará las capacidades regionales de procesamiento avanzado de datos e investigación.

¿Qué oportunidades puede haber para las empresas?

Aunque los centros de datos suelen asociarse a grandes compañías tecnológicas, su desarrollo puede generar actividad en numerosos sectores.

Entre ellos destacan:

  • Ingeniería.
  • Telecomunicaciones.
  • Construcción.
  • Instalaciones eléctricas.
  • Mantenimiento industrial.
  • Ciberseguridad.
  • Consultoría tecnológica.
  • Formación especializada.

El impacto dependerá de cada proyecto concreto, pero lo cierto es que la economía del dato está generando nuevas oportunidades para empresas de muy distintos ámbitos.

Una tendencia a seguir de cerca

La inteligencia artificial y la digitalización están aumentando la demanda de infraestructuras capaces de almacenar y procesar enormes volúmenes de información.

Asturias está impulsando diversas iniciativas relacionadas con la economía del dato, los centros de procesamiento de datos y la supercomputación.

Todavía es pronto para conocer el alcance que tendrán estos proyectos, pero sí parece claro que los datos y la infraestructura digital van a desempeñar un papel cada vez más importante en la competitividad de los territorios.

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