La Unión Europea ya trabaja en el diseño del próximo Marco Financiero Plurianual (MFP) 2028-2034, un proceso que marcará el futuro de la financiación de la investigación, el desarrollo y la innovación en los próximos años. Con ese telón de fondo, FADE acogió este martes la jornada “Horizonte Europa y el próximo MFP 2028-2034: hacia una nueva arquitectura de financiación de la I+D+i europea”, organizada junto a la Dirección General de Asuntos Europeos del Principado de Asturias.
La sesión dejó una idea clara: la negociación del nuevo marco financiero no es un debate lejano, sino una cuestión que afectará de forma directa a la capacidad de las empresas para innovar, acceder a financiación y competir. En un momento en el que Europa está revisando su política industrial y tecnológica a la luz de los informes de Enrico Letta y Mario Draghi, el futuro de programas como Horizonte Europa y la posible reordenación de instrumentos a través del futuro Fondo Europeo de Competitividad (FEC) abren oportunidades, pero también interrogantes sobre cómo se articulará la financiación de la I+D+i en la próxima década.
Uno de los mensajes más repetidos durante la jornada fue que no solo importará cuánto dinero destine Europa a innovación, sino cómo se organicen esos fondos. En esa línea, los representantes del CDTI y de Sekuens aportaron una visión muy práctica sobre la relevancia de la arquitectura financiera, los criterios de acceso, la transición entre instrumentos y la necesidad de que las empresas empiecen a prepararse desde ahora para el nuevo escenario. La jornada permitió además poner sobre la mesa algunas de las dudas que genera la futura relación entre Horizonte Europa y el FEC, llamado a desempeñar un papel clave en el despliegue industrial, la competitividad y el apoyo a proyectos más próximos al mercado.
Durante la apertura, la directora general de Asuntos Europeos del Principado de Asturias, Raquel García, defendió el papel de las regiones en la configuración del próximo marco y subrayó que las políticas europeas deben tener en cuenta las particularidades territoriales y las fortalezas de cada ecosistema innovador. En su intervención recordó que la innovación es una palanca clave para el crecimiento de las empresas y destacó que Asturias cuenta con una buena base para afrontar esta nueva etapa: tejido industrial, empresas comprometidas, conocimiento y capacidad para participar en programas europeos.
La jornada también sirvió para trasladar un mensaje de utilidad inmediata a las empresas. Por un lado, se recordó que Horizonte Europa sigue ofreciendo oportunidades en el actual periodo, con convocatorias todavía abiertas y fondos pendientes de asignar en ámbitos estratégicos como energía e industria. Por otro, Sekuens presentó sus ayudas a la internacionalización de la I+D+i, una herramienta pensada para facilitar la participación de empresas y entidades asturianas en programas europeos y reforzar su posicionamiento en proyectos colaborativos internacionales.
La mesa redonda final permitió aterrizar el debate desde la experiencia empresarial de CTIC, TSK y Neoalgae. Los tres coincidieron en que participar en programas europeos aporta mucho más que financiación: abre la puerta a alianzas estratégicas, refuerza el prestigio de las organizaciones, mejora el posicionamiento de sus líneas de innovación y permite aprender junto a socios de referencia en Europa. También ofrecieron una visión realista de los retos que siguen existiendo, desde la complejidad en la preparación de propuestas hasta la necesidad de elegir bien los consorcios y reforzar la coordinación entre socios.
Entre las principales conclusiones de la mesa destacaron la importancia de seguir simplificando la gestión administrativa de estos programas, premiar la innovación con impacto real y reforzar los espacios de colaboración entre empresas, centros tecnológicos y otros agentes del ecosistema. En esa línea, se apuntó la necesidad de generar más oportunidades de encuentro y preparación conjunta en Asturias para que un mayor número de empresas pueda incorporarse a los consorcios europeos y aprovechar el próximo ciclo de financiación.
Europa está rediseñando su política de innovación y competitividad, y Asturias no parte de cero. La comunidad cuenta con empresas, conocimiento y capacidades para jugar un papel relevante en esa nueva etapa. El reto ahora es anticiparse, reforzar la colaboración y llegar preparados a un marco que será decisivo para la I+D+i empresarial de los próximos años.



