El pasado 29 de abril de 2026, la Sala de Juntas de FADE acogió el primer «Desayuno de innovación empresarial». Enmarcada en el ciclo Asturias Crece y organizada en colaboración con Caja Rural de Asturias, la jornada reunió al tejido productivo para debatir sobre el crecimiento empresarial a través de un pilar fundamental: la innovación.
El valor del foco: el caso TWAVE
La sesión arrancó aterrizando la teoría a la realidad de la mano de TWAVE, con la exposición de sus cofundadores, José Ramón Blanco y David García. Bajo la premisa de Salvador de Madariaga de que «especializarse es saber cada vez más sobre cada vez menos», compartieron cómo lograron evolucionar desde un modelo basado en servicios de ingeniería hacia la creación de un producto tecnológico propio y escalable.
Hoy, sus soluciones de mantenimiento predictivo industrial operan en más de 30 países, protegiendo activos críticos en sectores tan exigentes como la energía o la defensa. Sin embargo, el verdadero valor de su ponencia residió en mostrar «lo que no se ve» del emprendimiento. Con total honestidad, repasaron errores comunes como subestimar el time-to-market, caer en la sobreingeniería o priorizar la tecnología por encima del problema del cliente. Su conclusión fue rotunda: mantener el foco en un nicho concreto es lo que convierte el esfuerzo en un avance real.
Acompañamiento para el tejido productivo
Tras conocer este caso práctico, el debate se abrió en la mesa redonda «Agentes para la innovación», moderada por Alejandro Cuesta, técnico de la Red Empresarial de Innovación de FADE. En este espacio, representantes de entidades clave como SEKUENS (Jaime Fernández Cuesta), el centro tecnológico ASINCAR (con la participación de Pelayo González) y Caja Rural de Asturias (Miguel Ángel Traverso Rodríguez) analizaron los instrumentos de acompañamiento y financiación disponibles en la región.
El coloquio sirvió para desmitificar el concepto de innovación, alejándolo de la idea de que es algo exclusivo de grandes corporaciones o complejos laboratorios de I+D. Los ponentes coincidieron en que la innovación en las pymes pasa, en muchas ocasiones, por implementar cambios en los procesos internos, optimizar el modelo de negocio o transformar la forma de relacionarse con el cliente. Durante la charla se identificaron las barreras reales que frenan a las empresas más pequeñas, señalando la escasez de recursos económicos, el miedo natural a asumir el riesgo del fracaso y, sobre todo, la falta de personal dedicado a innovar, dado que la exigencia del día a día suele absorber a las plantillas.
Frente a estos obstáculos, la mesa destacó el papel fundamental del ecosistema regional como red de apoyo. Se expusieron diferentes vías de acompañamiento, desde financiación y anticipos, hasta cheques tecnológicos y asesoramiento estratégico continuo para estructurar nuevos proyectos. Además, hubo espacio para la autocrítica institucional, subrayando la urgencia de reducir la carga burocrática, agilizar los tiempos de respuesta y avanzar hacia un modelo de «ventanilla única» o mayor coordinación para no saturar al empresario.
Como conclusión, se reafirmó el mensaje principal de la jornada: Asturias cuenta con el talento técnico, la fuerte cultura industrial y el apoyo institucional necesarios para que cualquier empresa, sin importar su tamaño, pueda apoyarse en su ecosistema, dar el salto de la idea al mercado y consolidar su crecimiento desde aquí hacia el resto del mundo.


